Hay que acabar con la emergencia machista de este país dando pasos que vayan más allá de declaraciones institucionales

Los concejales de Ganar Torrejón (IU-EQUO) consideran que las declaraciones institucionales realizadas a la sombra de días conmemorativos como el 25N contra la Violencia Machista son una demostración de “buenismo” institucional que no resuelve los problemas. Por eso, en su intervención en el pleno de esta semana, nuestro grupo municipal ha sido muy duro recordando que el machismo institucionalizado está muy anclado en nuestra sociedad y que hacen faltan medidas serias y contundentes como la de considerar todas las formas de violencia contra las mujeres como violencia machista.
El concejal Santiago Algora ha recordado que no se puede tolerar que una mujer sea juzgada y prejuzgada, a pesar de haber sido violada y que hay que ahondar en la formación en las escuelas para erradicar el machismo que no entiende que NO es NO.
Esta es la intervención integra que hemos defendido en el pleno del Ayuntamiento de Torrejón:

PLENO ORDINARIO 29/11/2017 – DECLARACIÓN INSTITUCIONAL SOBRE DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA SOBRE LAS MUJERES

Más allá de las declaraciones institucionales, que siendo importantes no resuelven los problemas y sólo nos dan a los firmantes un baño de pureza y de buenismo, creo que es importante reflexionar acerca de que la violencia sobre las mujeres, ha llegado a un punto de emergencia machista.

Y a esa situación contribuye el anquilosamiento de nuestro sistema político, policial, judicial y educativo, sobre todo.

Si queremos romper con la violencia machista es fundamental romper con el machismo cotidiano de nuestra sociedad y, para ello, nada mejor que empezar por los colegios formando a docentes y alumnos en el camino de poner fin a la violencia machista.

DSC_0173 12Pero además, al mismo tiempo, habrá que empezar a decir alto y claro que una violación es un acto de violencia de género, de violencia machista y que es intolerable que una mujer sea investigada tras ser violada a ver si se justifica que haya sido agredida sexualmente. Es intolerable que el machismo también esté anclado con fuerza entre quienes tienen que hacer justicia. Es intolerable que en esta sociedad no se entienda todavía que NOesNO.

Habrá que terminar con la impunidad de las manadas de violadores machistas y de quienes les jalean, aplauden y protegen como muestra de fuerza y de hombría.

Es necesario que se modifique la Ley 1/2004 para que en ella se incluyan todas las formas de violencia machista. No puede haber un Pacto de Estado sin una modificación previa de esta ley. Y aquí nos duele especialmente la actitud del PSOE en el Congreso de los Diputados con su negativa a apoyar una reforma de la Ley de Violencia de Género para que se incluyan todas las violencias machistas.

Habrá que revisar qué consideramos como violencia machista porque, una vez más, la realidad va por delante de las cifras y los datos. Lloramos la muerte de 45 mujeres por violencia machista cuando la realidad nos dice que han sido 91.

Desde el punto de vista político, además, habrá que incrementar las partidas económicas destinadas a combatir la violencia machista desde todos los ángulos posibles.

Por eso estas declaraciones institucionales, siendo necesarias, al final son papel mojado que no avanza en la solución de un problema, el de la violencia contra las mujeres, que nos ha llevado, sin duda, a una situación de emergencia machista.

Recientemente escuché a una señora que, al hablar de este tema, decía: “mientras todas las mujeres nos dolemos y solidarizamos con las víctimas y rechazamos la violencia machista todavía quedan hombres que no se avergüenzan de que este tipo de violencia exista”. Y es cierto, vivimos en una sociedad donde el machismo consentido y oficializado tiene su hueco y eso… hay que desterrarlo.

Termino con una dura reflexión del escritor uruguayo Eduardo Galeano que, con absoluta claridad, expresa qué es esto de la violencia machista: “Hay criminales que proclaman, tan campantes, la maté porque era mía. Así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia el derecho de propiedad privada que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno… ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar la maté por miedo. Porque… al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo”.

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